martes, 13 de octubre de 2015

Madrugada

Taparte aún más con las sábanas como si eso fuese a bloquear los gritos.

Ves el reloj. 06:00 a.m.

Ya es imposible volver a dormir, pero tu falta de sueño ya no es una novedad. Hace meses que dejaste de intentar cubrir tus ojeras, más profundas que las cicatrices invisibles en el fantasma de la niña que alguna vez fuiste y dejaste de ser a la fuerza.

Te hacés una bolita y clavás tu mirada en la fría pared, como si así pudieras encontrar alguna respuesta, o suplicarle que haga que todo pare. Que por favor se callen.

Es siempre lo mismo; una grita, el otro se queda callado. Exige respuestas, le recrimina cosas de hace años. El otro simplemente escucha, habla con voz suave e intenta calmarla. Pero no siempre funciona.

Te da miedo bajar. Te da miedo que un centímetro de piel se anime a escapar del enjambre de mantas y protección. Sabés que no te pasará nada, que esto no es tu culpa, que simplemente sos una ficha más en el tablero. Pero, aún así, no podés evitar el terror que emana por tus poros.

Una vez más y me voy, mascullás.

Pero sabés, en el fondo, que son simples promesas vacías hechas para calmar tu consciencia. ¿A dónde ir? ¿Cómo abandonar a la gente que hace lo imposible porque seas feliz, por más que ellos no lo sean?

domingo, 11 de octubre de 2015

¿Hola?

No importa mi nombre, ni mi edad, ni mi país de orígen, ni de dónde vengo ni dónde estoy. Por más que me muera, a veces, por contarlo, por decirles "me llamo tal y tengo x años", no se puede. El anonimato, considero yo, es una de las pocas maneras en las que alguien te prestará atención sin prejuzgarte.

¿Cuánto apostamos a que ya han intentado sacar mil y un conclusiones sobre mí? ¿Y cuánto más a que, probablemente, ninguno de los calificativos han sido buenos?

Pues esa es la impresión que me ha dado a mí.

Hola, cuervecillos. Llamenme Deletrea, o Trea, o De, o como gusten. Hace bastante que tengo un blog, del cual no les voy a hablar jamás porque quiero mantener ambos mundos separados. En ese soy una chica que ama leer; en este, como me sienta el día en el que se me ocurra escribir.
Tengo muchas cosas que quiero sacar, compartir, mostrarle al mundo, pero escondida en algún rinconcito en el que nadie que sepa sobre mí me encuentre.

¿Suena tonto? Puede ser.

Veremos cómo sale esto.

Suya,
Deletrea.